Nuestro perro ya ha alcanzado la edad adulta. Esto quiere decir que su comportamiento habrá sufrido ciertos cambios respecto a su etapa de cachorro. Así mismo, los riesgos de salud a los que se enfrenta nuestra mascota en esta etapa son distintos a los de los cachorros, o a los de los perros que ya están en su etapa senior.

Sin embargo, esto no quiere decir que debamos olvidar la disciplina de cuidados adquiridas en la etapa anterior; simplemente deberemos atender a algunas cuestiones inherentes a esta etapa vital.

 

 

 

perro

Juega con tu perro

El juego es un buen método para que el perro se mantenga activo.

Los tres puntos fundamentales en el cuidado de la salud y el bienestar de nuestro perro son la alimentación, la higiene y la prevención.

Ya desde cachorro hemos proporcionado a nuestra mascota la dieta correcta, hemos cumplido con los requerimientos exigidos para mantener una higiene adecuada y nos hemos preocupado de vacunarlo y desparasitarlo adecuadamente. En la etapa adulta nuestra actitud debe ser la misma: jamás bajar la guardia. Las pautas de comportamiento del perro adulto hacen que esté expuesto a gran cantidad de riesgos que se añaden a aquellos con los que ya contábamos en su etapa como cachorro.

 
La alimentación es importante

A cada raza le corresponde una dieta determinada.

Recuerda que el ejercicio en el perro adulto es fundamental. Él mismo te lo demandará. El sedentarismo está muy contraindicado, ya que puede ser causante de enfermedades. La falta de ejercicio provocará en tu perro un cambio de comportamiento, volviéndose más inquieto e irritable; del mismo modo, tenderá a engordar, con todos los problemas de salud que eso acarrea. Si estableces unas pautas regulares de juegos y ejercicios con tu perro, no sólo él saldrá beneficiado, sino que tú también lo agradecerás.

A cada tamaño de perro y cada raza le corresponde una dieta determinada, así como a cada animal dependiendo de la energía que consuma. Habla con tu veterinario; él será quien te aconseje la dieta adecuada para tu mascota en particular. Recuerda que la alimentación es parte fundamental de su salud.

En cuestión de higiene, la limpieza y cepillado es una rutina que debe continuar durante toda su vida. Si su educación ha sido la correcta durante su etapa de cachorro, el perro agradecerá estos momentos. El cepillado es una muy buena costumbre, realízalo cada poco tiempo. También deberás bañarlo periódicamente. Pero no abuses de los baños, hazlo sólo cuando lo necesite. Y utiliza champús especiales para perros, jamás para personas.

 
Consulta con tu veterinario

Consulta con tu veterinario

Nunca dejes de consultar al veterinario, tanto si existen síntomas de alguna enfermedad como si no. Una buena idea es hacer una visita al especialista al menos en cada estación, ya que existen riesgos asociados a cada una de ellas. De esta manera estarás informado de los riesgos a los que se enfrenta tu animal en cada época del año, y te será más fácil prevenirlos.

Recuerda que en ExSpot.es incluimos una sección especialmente dedicada a los riesgos estacionales.

Del mismo modo, es muy útil y aconsejable realizar exploraciones semanales a tu perro: comprueba el buen estado de sus orejas, boca, ojos, piel, pelaje y uñas. Así mismo, debes estar atento a las variaciones en su comportamiento, pues pueden ser síntomas del desarrollo de alguna enfermedad.

Acude rápidamente al veterinario si observas alguno de estos signos:

  • Tu perro pierde el apetito y rechaza el agua.
  • Acusa inactividad y se niega a hacer ejercicio.
  • Pierde o aumenta su peso de manera alarmante.
  • Tiene diarrea o sus heces tienen sangre.
  • Vomita persistentemente.
  • Sus micciones son demasiado frecuentes o escasas.
  • Tiene bultos.
  • Tiene salivación excesiva.
  • Su respiración es irregular.
  • Su piel pierde brillo.
Volver arriba